como las bellas

artes cambiaron

mi vida

Diego Alexander Carlson Simó

08/06/2015

El término bellas artes se popularizó en el siglo XVIII para

referirse a las principales formas de arte que se desarrollaban principalmente por el uso de la estética, la idealización de la belleza y el buen uso de la técnica. Recuerdo que desde muy pequeño disfrutaba la música que mi mamá ponía en casa y la radio, luego supe que esta música era jazz. También me gustaba mucho pintar. Tenía un caballete y justo allí hice mis primeras pinturas a los dos años, bueno realmente eran más bien trazos con pinceles gruesos y colores brillantes. Luego empecé a estudiar música y pintura formalmente a los 6 años. Después de un tiempo empecé a tocar la trompeta y la flauta dulce.


El impacto del arte en mi vida ha sido inmensurable. De pequeño era un niño muy observador y vivía fascinado por el mundo que me rodea. Recién cumplido mis 6 años algo raro me pasaba. Tenía una sobre carga de energía en mi cuerpo que me hacía tener unos movimientos involuntarios de mis manos. En el momento menos pensado, sin discriminar lugar o situación comenzaba a girar mis manos a tal velocidad que a veces era imperceptible verlas. Y mientras hacia este movimiento casi siempre me paraba y caminaba en círculos. Duraba tanto rato haciendo esto que terminaban mis manos adoloridas.  Esta situación que nadie entendía generó que los niños en el colegio me relajaran, incluso que me tildarán de loco. Simplemente porque era diferente y veían algo que desconocían. Luego de visitar muchos especialistas fui diagnosticado con Trastorno de Movimiento Estereotipado (Se caracteriza por la presencia de movimientos repetitivos, no autolesivos, que no tienen función concreta, suelen ser rítmicos.)


Varios médicos determinaron que “era necesario” medicarme para poder controlar estos movimientos que muchas veces me impedían hasta escribir o comer. Inicialmente fui medicado lo cual produjo efectos muy desagradables en mí. Vivía con sueño y me sentía atontado y poco a poco comencé a aumentar de peso… realmente no era muy feliz sintiéndome rechazado por mis amigos y sintiéndome literalmente drogado. Le hablé a mi mamá de cómo me sentía y de inmediato ella me dijo que buscaríamos otras alternativas. Y así fue como la música llegó a mi vida.


Cuando mi antiguo profesor de música del colegio me invitó a ser parte de la banda sentí una atracción especial por la trompeta. Mis dedos y manos encontraron utilidad y paz en este instrumento. Igual me pasaba con el piano. Mientras tenía el instrumento conmigo los movimientos desaparecían. Toda mi energía se concentraba en crear y reproducir música y cada vez tenía más curiosidad de saber más. Ya no me sentía inadecuado, raro. La música no solo se convirtió en una pasión, ni solo un medio para subir mis notas en arte, las bellas artes para mí también son mi medicina, mi tabla salvavidas. Aprendí junto a los especialistas que me asistieron que siempre y cuando toque música o pinte mis niveles de ansiedad serán los adecuados. Mientras pinto o toco un instrumento no existen preocupaciones, inquietudes, estrés, bullying, angustias, ni nada que no sea disfrutar y vivir ese momento. Desde entonces ya no tomo medicamentos.


Pintar y tocar también me ha permitido ver la armonía en el mundo. Cuando uno se introduce a las bellas artes uno desarrolla la memoria visual, espacial y auditiva. También ayuda al ser humano a explotar sus talentos, ser más creativo, sentir los ritmos y encontrar la paz y la tranquilidad. Para mí ya no es solo una forma de entretenimiento, sino una forma de expresión como el inglés y el español. No hay satisfacción tan grande como dominar un instrumento musical porque ya no estamos transmitiendo la música que nos otorga el instrumento, sino la música que otorga nuestro corazón.

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